Tras unos 10 minutos de parón (o lo que para alguno es, “el tiempo del pitillo”) se fueron preparando Silent Havoc para
subir a escena. Por suerte, poco a poco fue entrando alguna que otra persona más rellenando los amplios huecos de la sala, pero todavía se observaba una entrada bastante pobre. Aun así, los madrileños siguieron el ritmo marcado con la intención de avivar al público. Y vaya que si lo calentaron! No tardaron más que dos temas en romper con el primer ‘circle pit’ de la noche. Unos buenos ‘tapin’, una voz desgarrada a ritmo de ‘deathcore’ y un bajista a ratos taquicárdico, despertaron a los más aletargados. A mitad del concierto aprovecharon para presentar a Jose Carrasco, nuevo batería de la banda, y al casi concluir los siete temas que componían su set ‘metal death’, Krono (Guitarra) y Yago (bajista) nos sorprendían cruzando sus brazos para intercambiar instrumentos sin quitárselos de encima. Otra imagen más que curiosa!
Llegado el ecuador de la noche, esperábamos otra vez el cambio de banda dejando atrás a los grupos locales y dando pie a que comenzasen los austriacos, Give Em Blood. Estos escogieron un remix de un tema de Asian Dub Fundation para comenzar su ‘show’, y mientras este sonaba, nosotros nos quedábamos perplejos observando los dos enormes platos que oscilaban como ovnis en los herrajes del nuevo set de batería. No tardamos
mucho en entender el porqué de semejante tamaño porque su batería era un animal… Como si le fuera la vida en ello, un rubio de metro noventa aporreaba la batería a ritmo de ‘beatdowns’ bailongos. Tras una buena presentación con un par de temas bien gordos, el cantante austriaco pedía al público que se acercase de nuevo, pero tras la pausa para cambiar el equipo, la sala se volvió a adormecer un poco. Haciendo caso omiso a la respuesta del público, la banda ofreció un buen set de ‘hardcore’ con tintes ‘old school’ durante sus también breves 30 minutos, integrando de vez en cuando algún detalle electrónico. Antes de comenzar uno de sus temas hubo una pequeña confusión a la hora de ocupar espacio en el escenario entre cantante y guitarrista, tropezando este último con el escalón que eleva la batería y cayendo de culo al suelo, pero esto provoco la sonrisa de alguno que otro, entre ellos el cantante, y estos continuaron como si se hubiese roto el hielo entre público y banda hasta el final del concierto. Al finalizar, la sensación fue haberme quedado con ganas de verles en otras condiciones, como un buen sábado con la sala bien llena, porque daban la impresión de poder montar mucha caña.
Otro largo descanso para cambiar el ‘backline’ por última vez y dar paso a los mejicanos Here Comes The Kraken. Hablando un poco con los grupos que acababan de tocar, nos comentan que uno de los guitarristas de HCTK, se estaba tatuando en la típica sala donde les ponen el cáterin y por ello no pudo ver sus directos (parece que no tienen mucho tiempo libre los mejicanos en la su gira). Y efectivamente, uno de ellos salió con el brazo algo ensangrentado con un tatuaje sin acabar.
Estos chicanos van al grano, los primeros ‘riffs’ muestran una gran calidad técnica, repasando el mástil de arriba a abajo dando la impresión de que todo lo que hacen es fácil y sencillo. Quien me conoce sabe porque me fijo bastante en los bateristas; olvidados muchas veces en el fondo de los escenarios (reivindicación subliminal), pero esta vez no era cosa de gustos. Si el batería de Give Em Blood aporreaba su instrumento, este lo hacía sonar como si fuera una ametralladora. Uno de esos baterías que aunque no sepas que cojones está haciendo, es un placer verle tocar. Por otra parte poco se oían los ‘scratches’ del dj de la banda, que al estar en la parte superior de la sala, tampoco se dejo ver mucho por el público. Con todo y con eso lo que se escuchaba era ‘deathcore’ en una sala con ya casi el doble de gente que al
comienzo, y que disfrutaba pogueando y bailoteando por toda la pista. El tiempo que tuvieron para tocar fue algo más extenso y pudimos escuchar bastantes temas (perdí la cuenta) de sus dos LP’s en estudio. Quizás el cansancio de un duro miércoles a mitad de semana y el haber presenciado anteriormente tres actuaciones, hizo que el set de los mejicanos se nos hiciera un poco más denso y lineal. Aunque afortunadamente pudimos sentarnos en la zona alta de la sala, para poder contemplar tranquilamente el final del concierto, y ver mejor como los chavales del pogo se divertían. Desde ahí nos dimos cuenta de que la sala ya tenía otra pinta. Había llegado más gente casi sin darnos cuenta. Los mejicanos fueron agradecidos con el publico chocando las manos con los allí presentes y todos salimos satisfechos de lo que habíamos vivido una noche más.
Es una pena que conciertos como este se tengan que hacer un miércoles en vez de un viernes o un sábado por el tema de abaratar costes. Pero sinceramente… más pena daría no tener si quiera esta oportunidad. Y si a alguien le tenemos que agradecer que la cultura del ‘hardcore’ y el ‘metal’ sigan pisando salas en este país, es a gente como la que se acerco a ver este concierto. Nos vamos a casa a eso de las 12 de la noche con la sensación en el cuerpo de haber presenciado un “mini festival”. Así da gusto oye…
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Texto: © David Fidalgo


Llegamos sorprendentemente puntuales a la puerta de la sala donde nos encontramos a Javi, cantante de The Eleventh Failure, avisando de que el concierto iba a comenzar. Ellos serian los encargados de abrir el espectáculo.












